lunes, 11 de septiembre de 2017

LEL VOL1CAP9

Volumen 1 Capítulo 9
La Ciudad del Cielo
Un Bar. Un lugar que normalmente estaba lleno de risas agradables y cientos de ruidos había estado en silencio en los dos últimos días por un simple hombre, Volk. Tenía un cuerpo terroríficamente inmenso, pero lo que más miedo daba era su cara. No era de extrañar que el bar estuviese tan tranquilo y silencioso, teniendo en cuenta que alguien cuyo aspecto podría hacer que un orco huyese del campo de batalla había estado bebiendo de mal humor todo el día; Volk torció el gesto mientras bebía. ‘Quiero pedirle la mano. Necesito encontrar algo especial para ella, si es que existe.’ Volk quería pedirle matrimonio a una dama. Su descorazonadora angustia no era visible para los que le rodeaban. ‘Un regalo. He oído que hay un escultor en la Ciudadela de Serabourg. Le pediré que me haga una. Si consigue hacer algo que me agrade, le daré a cambio, el objeto más preciado que tengo.’ Dando tumbos, y con esa clase de pensamientos en su cabeza, Volk salió del bar.
* * *
“¡Guau! Esto está lleno de jugadores.” De regreso en la capital de Rosenheim después de siete semanas, Weed sintió como le empezaba a doler la cabeza al ver un desorbitado número de jugadores. Era una imagen mareante en la que compradores y vendedores negociaban activamente entre sí, y donde los nuevos aventureros buscaban compañeros de viaje. “¡Rápido! Trasero vamos a tu casa.” Weed guió al potro al Establo Real. Éste le siguió obedientemente. Afortunadamente, la bestia había sobrevivido por poco al gas venenoso de la Reina Gusano. Como si supiese por instinto que se había salvado de una muerte inminente más veces de las que se merecía, el animal estaba más que dispuesto a alejarse de Weed; cuanto antes volviese a su hogar, mejor. Había un establo destartalado a las afueras del Palacio Real. En cuanto el jefe de los establos posó su vista sobre el caballo, su gesto se desfiguró con una mueca. “Los buenos tiempos se han terminado ahora que este desabrido Trasero ha vuelto. Oí hablar de usted a Sir Midvale. ¿Nos devuelve esta bestia que ridiculiza el nombre de su padre, señor Weed?” Más animado, Weed dejó al animal en una cuadra vacía. “¿Ha tenido un buen viaje? Sé que esta bestia no causa más que problemas.” “No pasa nada. Ya se ha terminado.” – contestó al cuidador. “Lord Midvale le dejó un mensaje. Quiere que le visite si aún está interesado en el puesto de centurión. Dice que será suyo en cuanto lo solicite.” “Dile que aprecio su oferta.” El jefe de los establos fue educado con Weed, que era prácticamente un extraño para él. Convencido una vez más de que el estatus de una persona dependía de quiénes sean sus contactos, y de lo que habías hecho por ellos, Weed abandonó el Establo Real y se encaminó hacia el Centro de Entrenamiento. Allí se reunió con el Instructor. “Mmmm… Así que eso es lo que te ha pasado…” El Instructor lamentaba mucho que se hubiese visto obligado a convertirse a la clase del Legendario Escultor de la Luz Lunar. “Es por mi culpa” Weed no insistió. Se limitó a bajar la cabeza con un gesto apesadumbrado. “No, ¿cómo podría nadie culparte? El Consejero se propasó. Aun así, ten esperanza en que todo acabe bien, amigo Weed.” – dijo el Instructor, dándole una palmada en el hombro. “Sí, el Instructor es el único en quien siempre podré confiar…” – dijo Weed. “Ja, ja. Por supuesto. De todos modos has vuelto de un gran viaje, y has completado mi misión.” El Instructor le recompensó con tres monedas de oro y cincuenta puntos de contribución en Rosenheim por haber completado la misión de la Operación de Limpieza en la Guarida de Litvart. Si acumulabas suficientes puntos de contribución, el usuario conseguía ventajas en el comercio con el país en cuestión, y si conseguía los puntos suficientes podías estar cualificado para diversos puestos gubernamentales. Pero la actitud del Instructor había cambiado ligeramente. Ya no consideraba a Weed uno de los suyos, como colega en el mismo camino de la espada. Eso significaba que la amistad que tanto se había esforzado en mejorar empezaba a decaer. Tras visitar al Instructor Weed se pasó por la mansión de Rodrias como su última visita. Como siempre, el Consejero estaba encerrado en su estudio. “Ja, ja. Así que realmente terminaste la misión. Me estaba preguntando cómo te habría ido después de estar tanto tiempo sin verte delante de mi puerta.” – dijo Rodrias. “Sí, Consejero.” “Mmm… de todos modos, como indica el destino, tengo algo para ti.” Rodrias le entregó a Weed una estatuilla de madera que le cabía en la palma de la mano. Tenía la forma de un caballero imperial. “¿Qué es esto?” – preguntó Weed. “Es el legado de Geihar Von Arpen el Magnífico. Mi familia sirvió bajo las órdenes de la Familia Imperial del Imperio Arpenio hace mucho tiempo. La sangre, y la obligación que la acompaña, han fluido en mi familia desde entonces. Y yo soy el que ha heredado la obligación en esta generación. Ahora que te he entregado este objeto, por fin he completado mi tarea.” – dijo el Consejero. “Pero, ¿para qué es esta estatua?” – Weed ya había recibido una estatua de madera con otra forma distinta mientras realizaba la misión del ‘Escultor Lunar Zahab’. “Tampoco conozco los secretos de esta estatuilla de madera. Según el mito, ha habido cinco maestros del arte de la escultura en el Continente. Por supuesto, no es más que un mito, ya que vienen y van como el viento. Son conocidos por haber dejado sus habilidades en sus legados, por lo que tiendo a pensar que esta estatua es, probablemente, una de ellos. Según el mito, si logras reunir las cinco estatuillas, se te descubrirá el secreto definitivo del arte escultórico.” – dijo Rodrias. Aún con dudas, Weed identificó la estatuilla de madera. Como su nivel de habilidad era aún bajo, solo tuvo éxito en la identificación tras un par de intentos fallidos.

Estatuilla de madera
Durabilidad: 1/1.
Esta estatuilla contiene las habilidades del Emperador Geihar Von Arpen.
Requisitos:
Poseer [Dominio de Escultura] – Intermedio.
Efectos:
Permite adquirir la habilidad única de dar vida a cualquier estatua.
Cuando identificó la estatuilla de Zahab, también había encontrado la [Hoja del Escultor] cuyo prerrequisito era tener un nivel 5 o superior en el [Dominio de la Espada]. “Hay un gran secreto detrás del [Dominio de la Escultura].” – dijo Weed. “Dado que eres parte del mundo de las artes escultóricas, te deseo lo mejor en tu camino para llegar a ser un Gran Maestro en el mundo de la Escultura. El mundo nunca ha visto un Gran Maestro, pero si alguna vez llegase a haberlo, no tendría problemas en dirigir el destino del Continente. Es cierto que te introduje en este camino por maldad y venganza, pero también es cierto que nada de lo que te he contado es falso.” – explicó el Consejero. Weed no le guardaba resentimiento a Rodrias. Eso quedaba ya en el pasado, y de pronto le había asaltado un repentino interés por la artesanía. ‘El que crea su propio camino…’ – pensó Weed. Por otro lado, según le habían contado, si tenía éxito, le esperaban días de poder y riquezas. Rodrias consideraba que había pagado su cuenta con Weed. Al ver el lamentable estado en que se encontraba tras vagar con frío y hambre durante siete semanas, el resentimiento había abandonado la mente del Consejero. “Tengo otra pregunta, Consejero. ¿Los cocineros o los herreros también tienen un modo de llegar a convertirse en Grandes Maestros?” – preguntó Weed. “Supongo. Los dioses son generosos. Recuerda, no todos en el camino de la Cocina saben aprovechar las oportunidades que encuentran.” – respondió el Consejero. “Entonces…” “¡Debe haber otros elegidos! Ellos seguirán sus propios caminos. Depende de ellos completarlos o no.” Cuando Weed hubo oído todo lo que quería escuchar, abandonó la mansión.
* * *
El corazón de Darius latía con fuerza. Nunca había esperado que llegara tan lejos mientras resolvía una serie de misiones de aspecto trivial. La mejor de las suertes, según sus propias palabras. Había dos hombres en el centro del juego de poderes del Reino de Rosenheim: el Duque Kanus y el Conde Albrook. De los dos, el Duque, responsable de los asuntos militares, era el más poderoso. Ese mismo hombre estaba bajando una nívea espada hacia él en ese momento. “Sir Darius, en este momento le concedo el título temporal de caballero de Rosenheim en reconocimiento a sus servicios a la Corte Real. Le encomiendo la creación de una fuerza de asalto con su dignidad de caballero y rescatar a los habitantes de la frontera de su mísera situación.” “Estoy a su servicio, mi señor. Podéis contar conmigo.” – respondió. “Sir Darius, le encomiendo esta misión” – concluyó el Duque Kanus. Darius sintió el leve toque de la espada primero en un hombro, luego en el otro, y por último, en la cabeza. Podía ser una sensación terrible en tiempos de guerra, pero estaba en medio de una simple ceremonia de caballería en el Palacio Real de Rosenheim. Es más, el portador de la espada era el Duque Kanus. En vez de ser un momento terrible, para Darius era un momento importante en el que casi se le escapa un grito excitado. Había tenido que luchar con el espontáneo exabrupto y las ganas que sentía de echarse a rodar por la alfombra a pesar de la solemnidad de la ceremonia. Conteniendo una mueca, no pudo evitar que una sonrisa se le formase en la cara. ‘Ahora soy el comandante de una fuerza de asalto.’ Darius se consideraba muy, muy afortunado.
* * *
‘Tengo que hacer algo.’ – pensó Weed, con cara seria. La naturaleza de la clase escultor con la que se había tropezado era la siguiente: como su arma principal era una espada, podía usar como comparación a un guerrero normal como punto de referencia. En el momento que su clase estaba decidida, un guerrero con espada obtenía un 50% de bonificación en el [Dominio de la Espada]. Por otro lado, Weed podía cubrir esa carencia, con las útiles habilidades artesanales. Gracias a sus mejorados atributos iniciales, ni siquiera un caballero con su mismo nivel era rival para él. En el caso de jugadores con niveles de habilidad ligeramente inferiores, estaba convencido de que podría ganar un duelo contra dos guerreros con espadas de su mismo nivel, al contar con la [Hoja del Escultor] y la [Técnica Imperial de la Espada sin Forma]. La [Técnica Imperial de la Espada sin Forma]… Cuando la probó, Weed se quedó sorprendido por su imponente poder. La técnica era lo más parecido que conocía a una trampa, ya que doblaba los reflejos y el poder destructivo, y hasta triplicaba el ritmo de recuperación de [Maná]. No le extrañaba que el Emperador Geihar la hubiese elegido como su legado. Pero los guerreros y caballeros también tenían técnicas de espadas y métodos de respiración propios. Cuando dominaban un método de respiración propio de su clase, les causaba un gran efecto, incluso aunque el nivel de sus técnicas con la espada, fuesen inferiores a la [Técnica Imperial de la Espada sin Forma] de Weed. Era de un derecho especial que disfrutaban caballeros y guerreros, las dos clases estándar especializadas en las habilidades de combate. En otras palabras, no importaba si Weed aumentaba celosamente sus habilidades y atributos, o si adquiría más habilidades que se pudiesen considerar trampas en el juego, sus contrapartidas terminarían alcanzándole antes o después. Incluso ahora, Weed solo les llevaba una ligera ventaja si no usaba tácticas cuestionables. Obviamente, hubiese sido mucho más débil que un guerrero con espada normal si no hubiese invertido su tiempo apropiadamente en la habilidad [Artesanía] y en la [Técnica Imperial de la Espada sin Forma], más los atributos extra que había ganado en el Centro de Entrenamiento. ‘Pero la clase de escultor tiene un potencial más grande de lo que parece. Si no, el Emperador Geihar no hubiese dominado el Continente, y sería difícil explicar la fuerza de Zahab.’
* * *
Ciudadela de Serabourg, capital del Reino de Rosenheim. En frente de la Fuente Central, en medio del bullicioso centro de la ciudad, había una fila de jugadores observando una serie de estatuillas en exposición. “Buenas. ¿Cuánto cuesta esta?” – preguntó una chica. “Cinco monedas de plata.” – respondió Weed. “Oh, vaya, es muy caro. ¿Podrías hacerme un pequeño descuento? ¿Por favor? Te compraré dos piezas.” La hermosa chica le sonrió, intentando convencerle, pero él no tenía piedad. Especialmente con respecto al dinero, trataba con igualdad a hombres y mujeres. “Con todo el debido respeto, señorita, un descuento sería un insulto a mi trabajo. ¿Acaso crees que cuando creé esta estatua desconté en mi pasión en mi arte, y mi devoción a mi trabajo en particular? Una obra de arte ha de tener un precio justo que represente su verdadero valor, que no dejará de crecer en tu mente a medida que pase el tiempo.” – explicó. La chica estaba conmovida. Había sido estúpido por su parte regatear por una obra de arte en la que el escultor había volcado su alma. Dominada por el remordimiento, cogió unas brillantes monedas de plata de su bolsillo. “Lo siento. Ten, diez monedas de plata.” – dijo. “Gracias, señorita.” Weed sonrió abiertamente, entregándole las dos figuras. Era una sonrisa de ganador, orgulloso por haber vendido las dos figuras por su precio original. Como escultor, con el osado título de “Legendario Escultor de la Luz Lunar”, en el que se había convertido a pesar de su resistencia, podía hacer estatuas cuya belleza sería reconocida por las más prestigiosas revistas de arte. Su nivel actual de [Dominio de la Escultura] era 4. Desde que se había convertido a la nueva clase, sus efectos se habían doblado, por no mencionar que poseía uno de los mejores objetos para su profesión, hasta el punto que casi era trampa, el Cuchillo de Tallar de Zahab. Por ahora, la capacidad de Weed, se limitaba a pequeñas figuras hechas de materiales simples por su inexperiencia con la habilidad. Dada su simplicidad y su bajo precio eran bastante atractivas para el público en general. Algunos de sus admiradores, incluso se alineaban para adquirir las piezas en las que estaba trabajando en ese momento. Los conejos y los zorros, que costaban menos de 10 monedas de cobre en materiales, eran los productos más populares de su puesto, y se vendían de inmediato, a pesar de costar 5 monedas de plata cada uno. Weed pensaba que su negocio era honesto. No forzaba a nadie a comprarlas. ¿Qué podía hacerle si la gente se agolpaba para comprárselas al precio establecido? Weed movió el cuchillo de tallar más rápido. Estaba aumentando su habilidad de [Dominio de la Escultura] mientras hacía dinero. Al igual que con [Escultura], las habilidades de [Cocinar], [Reparar] y el resto de las habilidades artesanales pasaban de la fase principiante a la intermedia al llegar al nivel 10, volviendo a 1 tras la mejora. En la habilidad de [Cocinar], esta mejora implicaba un fuerte aumento en las bonificaciones a la [Salud] y el [Maná] al comer las comidas. En la de [Reparar], el paso al nivel intermedio abría un nuevo árbol tecnológico de producción y refinado de armas y equipo. Y eso no era todo. Cuando el nivel de la habilidad volvía a alcanzar 10, superando así el nivel intermedio, se desbloqueaba el nivel avanzado para aquel que se había mostrado merecedor del título de Maestro tras haber alcanzado el dominio necesario. Un maestro en cualquier campo, tanto de combate como artesanal, era reconocido y respetado basándose solo en ese hecho, pero las habilidades artesanales generales como [Escultura] y [Cocinar] estaban muy limitadas en ese sentido. La prioridad de Weed en ese momento era aumentar su habilidad [Artesanía] del nivel principiante a intermedio. Su nivel en la habilidad había llegado a 9 mientras se dedicaba a reparar el equipo dañado y a servir platos de comida a las tropas en la Guarida de Litvart. Otro nivel, y sus habilidades alcanzarían el nivel intermedio. El nivel intermedio de [Artesanía] mejoraba el [Dominio de la Espada] y la [Arquería], aumentando el poder de ataque en un 30%. Esta habilidad era imprescindible para un escultor, cuyo poder de ataque era muy inferior al del resto de clases, penalizado por los rasgos de su clase. ‘La habilidad [Artesanía] es muy práctica.’ A medida que la habilidad aumentaba, todas las habilidades artesanales se hacían más eficientes. El nivel Avanzado podía hasta eliminar las restricciones gremiales, permitiéndole acceder a otras artesanías como la [Alquimia] o la [Herrería]. La clase de Legendario Escultor de la Luz Lunar ya era un pase gratuito a todas las habilidades artesanales relacionadas con las demás profesiones, pero Weed era consciente de que una mayor habilidad en [Artesanía] haría que adquirirlas y desarrollarlas fuese más fácil y rápido. Quizás los artesanos se iban asemejando cada vez más hasta el punto de convergir en un mismo punto en su camino hacia la supremacía de un Gran Maestro. De hecho, no sería un error pensar que los artesanos desaparecerían si no existiese la habilidad [Artesanía]. No podrían ponerse a la altura de los especialistas en combate a menos que hinchasen sus patéticas habilidades. “Ahora, ¡ya he terminado un centenar de estatuas!” Aunque había estado tallando estatuas sin cesar, su nivel en el [Dominio de la Escultura] estaba estancado en el 98% del nivel 4. Al contrario que el rápido aumento en la habilidad [Artesanía], el crecimiento de esta otra se había ralentizado. ‘Espero que aumente de nivel tras otras cincuenta estatuas.’ En ese momento, un cliente se echó de pronto a un lado con un grito, y a través del corredor que acababa de formarse apareció un hombre alto, de aspecto terrorífico, que se acercaba hacia Weed. El hombre parecía estar envuelto por un aura mortal que causaba escalofríos incluso a Weed. ‘¿Qué he hecho para que este matón venga a buscarme?’ – se preguntó conteniendo el aliento. El hombre miró a su alrededor con los ojos entrecerrados. “¡Ahh!” “¡Me ha mirado!” – chilló una chica. El hombre se acercó lentamente a Weed, y cuando estuvo lo bastante cerca se inclinó miserablemente como un ratón desaliñado. “Quería pedirte un favor.” – dijo. “Dispara.” – mala elección de palabras. “Vengo para comprar una estatua. Pero no he encontrado lo que quiero.” – explicó, arrodillado ante Weed. – “¿Podrías hacerme la estatua que quiero? No, te lo ruego, por favor. Hazme la estatua, para que pueda pedirle la mano a mi dama.” Weed estaba intentando hacer que el hombre se levantase y se explicase. Su nombre era Volk. Volk se había enamorado de una mujer. El principal motivo por el que había empezado a jugar online era para poder estar a su lado y protegerla. Por el bien de esa persona, que era una sacerdotisa, había escogido la clase de paladín para su personaje. Durante un año haciendo numerosas misiones y peleando en muchas batallas, ella no había muerto ni una sola vez gracias a su devoción y sacrificio. También había disfrutado de esta segunda vida con sus bendiciones y curaciones. El lazo entre ellos había crecido a medida que pasaban los meses, y al final, cada vez que la veía, se formaba una sonrisa en su cara. Así que era el momento de proponerle matrimonio. “Quiero ofrecerle algo que nunca olvide. No una flor, que se terminará marchitando. Querría que tallaras unas flores que nunca se marchiten: ¡y mi corazón con ellas! ¡Por favor!” – Volk seguía arrodillado. Su cara podía ser intimidante, pero no así su corazón. ¿Cuántos hombres se arrodillarían así ante un desconocido por un amor tan incondicional? Suspirando profundamente, Weed miró a su alrededor. Muchas mujeres parecían conmovidas. Incluso pese a su ceguera por el dinero, había podido sentir la profundidad del dolor de Volk.
* * *
La amo. La amo, pero, ¿por qué no lo ve? Quiero decir lo que pienso. He intentado repetirlo en mi cabeza miles de veces, ¡TE AMO! ¿Pero por qué no se lo puedo decir a ella?
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Como hombre, Volk contaba con la simpatía de Weed, le cogió de la mano y le ayudó a incorporarse. “Para pedir un favor como ese… no tienes que arrodillarte, señor Volk. Tienes todo el derecho de pedirlo de pie. Soy débil ante ese tipo de peticiones. Estoy más que orgulloso de poder aceptar tu pedido.” – dijo amablemente Weed. Volk empezó a llorar. “Gracias, muchas gracias, señor Weed.” “Para nada. Así que, ¿qué tipo de flores tenías en mente?” “Por favor, haz siete girasoles. Representarán mi corazón, que la ha seguido a ella, la luz de mi vida, estos últimos siete años.” “Ya veo. ¿Puedes esperar?” Weed estudió el montón de madera que tenía a su lado y escogió el trozo de mejor calidad: madera élfica. Era una madera muy gruesa y dura, conocida por crecer solo en el clima cálido del sur. Aunque estaba en una pieza del tamaño de una roca, aún tenía que pasar por el proceso de ser cortada para hacer las pequeñas estatuillas. Esta vez tengo que darlo todo. Weed ya podía tallar zorros o conejos con los ojos cerrados, pero las flores le suponían un desafío. ‘Si tallase cada flor por separado sería bastante simple pero, ¿cómo podría unirlas después? Siete girasoles, más un centenar de rosas como mi regalo particular para la pareja. Será mejor que lo talle todo de una sola vez.’ Weed se formó mentalmente la imagen final, y empezó a trabajar el trozo de madera muy lentamente. Volk y las chicas no tenían ni idea de lo que Weed planeaba. No podían entender por qué había escogido un trozo de madera tan grande para hacer solo siete girasoles. De todos modos, poco a poco, a medida que la madera élfica iba siendo tallada, la forma fue empezando a surgir. Las primeras flores fueron los relativamente grandes girasoles, pero pronto fueron seguidas por las rosas que los rodeaban. A medida que las manos mágicas de Weed bailaban, un hermoso ramo de flores se iba revelando de arriba abajo. “¡Guau!” “Es increíble.” Los clientes que habían estado esperando pronto se convirtieron en clientes asombrados, observando la habilidad de Weed. Cada vez que el cuchillo de tallar se hincaba en la madera, o un trozo de madera era arrancado, la audiencia tragaba saliva, ya que el más mínimo error podía romper el frágil tallo de una de las flores. “¡Oh, Dios mío! Déjale terminarlo.” Este no solo era el deseo de Weed y Volk, sino el de todos los presentes. Delante de ellos, Weed estaba febrilmente concentrado en las flores. A medida que el cuchillo de tallar se movía, la madera iba cogiendo forma, revelando flores, tallos y hojas. ‘El fallo no está permitido en esta ocasión.’ – los ojos de Weed ardían. De haber estado solo, se habría perdonado algún fallo, pero ahora estaba rodeado por un denso círculo de espectadores en medio de la calle. Si cometía un solo error delante de los posibles clientes, su ascendiente reputación se estrellaría irremisiblemente. Sabía mejor que nadie que su reputación estaba en aumento, atribuido en gran medida al hecho de que no había ningún otro escultor conocido en las inmediaciones, y que había estado haciendo todo lo posible para que no disminuyese. ¡La fantasía de un seguidor equivalía a dinero! Weed canalizó su excesiva obsesión por el dinero en una producción artística, y al final terminó con éxito el ramo. ¡Ding!

Subes de nivel: [Dominio con la Escultura] Principiante – 5.
Aumenta la belleza y la complejidad de las estatuas.
Disminuye la posibilidad de errores al crear una escultura.

Subes de nivel: [Artesanía] Intermedio – 1.
Aumenta el [Ataque] de todas las armas y de los puños en un 30%
El efecto de todas las habilidades de manufactura aumenta.
Aumenta el efecto de [Dominio de la Espada]
[Arte] ha incrementado en 5 puntos.
[Fama] ha incrementado en 1 punto.
Advertencia: La venta de una obra no puede cancelarlo.
En cuanto Weed hubo terminado el ramo de madera, las dos habilidades subieron a la vez. Como su [Dominio de la Escultura] había estado atascado al 98% del nivel 4, el primer mensaje no le había sorprendido, pero como la habilidad [Artesanía] había estado al 94% del nivel 9, le sorprendía que los hubiese subido del tirón, llevándola al nivel intermedio. Afortunadamente, el atributo de [Arte], que le había estado preocupando porque no avanzaba, había aumentado en 5 puntos. “Esto es increíble. ¡Ventana de habilidades!” Weed comprobó la ventana rápidamente, y se dio cuenta de que su nivel de habilidad en el [Dominio de la Escultura] no solo había llegado al 100%, sino que había avanzado un 17% del quinto nivel. Hasta la habilidad de [Artesanía] había llegado al 5% tras llegar al nivel intermedio. ‘¿Tengo suerte, o no?’ – Weed estaba excitado por su buena suerte, pero rápidamente entendió qué había pasado. Las esculturas no se podían hacer de forma automática. El ritmo de experiencia en el [Dominio de la Escultura] no avanzaba si solo te dedicabas a hacer producciones en serie de las mismas figuras una y otra vez, como si fuese una fábrica en cadena. Solo cuando un escultor se entregaba a la creación de un trabajo original de alto valor artístico que nunca había intentado antes, el [Dominio de la Escultura] ganaba un incremento considerable. Eso le recordó que los primeros zorros y conejos que había hecho habían aumentado bastante su porcentaje. Prueba y error, su habilidad había aumentado visiblemente al principio, pero cuando dejó de intentar hacer nuevas figuras y empezó a crearlas por hábito, haciendo siempre los mismos productos, su habilidad había ido dejando de mejorar hasta casi detenerse. Creía que el aumento de nivel se iba ralentizando a medida que subía de nivel, pero no se trataba de eso. Estaba tomando el camino equivocado. Mientas Weed permanecía sumido en sus pensamientos, Volk y las mujeres estaban fascinados por el ramo. Un ramo de flores hecho de madera. Los girasoles y las rosas irradiaban calidez y suavidad, casi como si fuesen reales. “Está listo, Volk.” – Weed le entregó el ramo de rosas a Volk. Los girasoles y las rosas brillaban a los ojos del paladín. Para él, eran una obra de magia. “Oh, Dios mío… no puedo creerlo… ¿De verdad están hechas de madera? Tu habilidad puede hacer milagros…” – nuevas lágrimas empezaron a caer de los ojos de Volk. “En efecto, Volk. Me has visto haciéndolo, ¿no es así?” “Es, simplemente, increíble.” – dijo Volk entre lágrimas. El resto de los espectadores también estaban deslumbrados. No podría haber realizado el ramo sin el cuchillo de tallar de Zahab, y especialmente en el momento clave, su [Dominio de la Escultura] y su habilidad [Artesanía] se habían combinado para dar un efecto aún más fantástico a su creación. “He hecho este ramo con todo mi corazón. Ahora ve a por ella con el tuyo.” – dijo. Animó a Volk con elegancia. Estaba contento tras haber descubierto un nuevo secreto mientras creaba el ramo. “Gracias, muchísimas gracias.” – dijo Volk, sinceramente agradecido, llevándose las manos al bolsillo para sacar el pago del ramo. Animado, Weed dijo: “Son tres monedas de oro.” Considerando el esfuerzo que le había dedicado, la figura se merecía un precio aún mayor, pero estaba satisfecho con esa cantidad. De pronto, Volk puso un gesto confundido, y empezó a rebuscarse en los bolsillos. “¿Dónde… dónde están?” – gritó. Su mano, que había estado registrando los bolsillos, apareció vacía. Era Weed, en cambio quien empezó a sentir pánico en ese momento. ‘¿Está intentado estafarme?’ Weed ya sabía lo que iba a venir a continuación: más concretamente, lo que Volk iba a decir. ‘Asegurará que ha perdido su dinero en cualquier sitio.’ “Lo… lo siento, señor Weed, he debido haber perdido mi dinero por algún lado.” – dijo Volk. ‘Porque de entrada ya no lo tenías.’ Volk no esperó por la respuesta de Weed, y gritó: “Creo que me han robado. ¡Sabandijas!” ‘Y ahí vamos… Pero no te vas escapar con engaños en medio de esta multitud observando todos tus movimientos. Si eres un experto en este tipo de negocios, deberías pensártelo mejor antes de intentar estafarme si es que espera salir de esta ileso.’ “¿Te importa si te doy algo de igual valor a cambio del dinero que falta?” Volk siguió los pasos que Weed ya había previsto, un truco habitual entre los que no tienen dinero, pero estaba subestimando a Weed, que empezaba a emitir un aura terrible. ‘¿Crees que puedes timarme, chacal?’ – pensó. En ese momento, Volk se volvió a llevar la mano al bolsillo. “Menos mal. He encontrado dos monedas de oro y noventa monedas de plata. ¿Podrías descontarme diez monedas de plata?” – preguntó. “¿Por qué no me das algo que valga diez monedas de plata? ¿Qué tienes?” – los agudos ojos de Weed estudiaron la figura de Volk. Observó armas, equipo y adornos. Decenas de miles de objetos identificados en Royal Road estaban registrados en orden alfabético en una zona de su cerebro. Quería ser capaz de identificar inmediatamente cualquier nuevo objeto en cuanto lo adquiriese, estimar su precio de mercado, y alegrarse el doble, o hasta el triple, en el momento de encontrarlo. Pero sus ojos no dieron con nada valioso en Volk, que estaba pobremente equipado. El paladín extrajo un libro de sus ropas y se lo entregó. “¿Qué tal si te doy esto por las diez monedas de plata?” Weed rápidamente escaneó el libro. ¡Ding!

La Ciudad Olvidada en el Continente de Versalles, tomo 4.
En el cielo, sobre la región Sur del Reino de Rosenheim, según los cuentos y leyendas hay una ciudad misteriosa, que se dice habitada por una raza no humana. La mejor forma de describirla sería decir que se parecen a Aves.
Siendo una raza de fuertes guerreros, no soportaban a los monstruos, a los que expulsaban de las provincias del Sur. Pero hoy, esa raza ya no está, y hasta el camino a la Ciudad del Cielo, como se la conocía, está hoy perdido.
Ahora su existencia es cuestionable, pero los ciudadanos de las provincias del Sur aún creen en la ciudad y en sus residentes avianos. Los ancianos aún siguen cultivando las historias sobre esta ciudad en la imaginación de las nuevas generaciones.
Según una fuente no muy fiable, se necesita una Semilla Misteriosa para acceder a la Ciudad del Cielo.
Weed se sentía engañado. ¿Quién iba a creerse semejante sinsentido sobre una ciudad en el cielo? Si había una ciudad flotando por el aire, violando todas las leyes de la física, ya se habría visto desde el suelo. Por lo tanto, el autor del libro tenía que estar mintiendo al asegurar su existencia. Si esto no fuese ya lo bastante ridículo, el último párrafo sobre subir trepando una planta era estrafalario, cuando no abominable. La historia no era creíble… Como si notase el escepticismo de Weed sobre el contenido del libro, Volk se defendió apresuradamente. “Tal vez no lo creas, pero ese libro fue difícil de conseguir…” “…” “Desearía poder darte algo mejor, pero da la casualidad que ese libro es lo más valioso que tengo.” – dijo mostrando el contenido de su mochila: una piel de conejo, una escama de serpiente y una espada rota. Weed podría arreglar la espada, pero solo aumentaba el [Ataque] en 2, por lo que ni un kobold la querría. Tal vez podría venderla por 2 monedas de cobre en una herrería. “Lo siento, Weed.” Weed suspiró hondo. ‘Bueno, tampoco pasa nada. De todos modos, he aprendido el secreto del [Dominio de la Escultura], que nunca hubiese descubierto de haber seguido haciendo siempre la misma basura. Le perdonaré por regatearme diez monedas de plata. No es para tanto.’ Cuando había mencionado las tres monedas de oro, ya se había planteado que eran negociables. La intención había sido sorprender a Volk para que jugase con sus normas. El precio de las estatuas no estaba fijo por ningún baremo, sino que en gran medida estaba determinado por el regateo entre comprador y vendedor. Dos monedas de oro y 90 monedas de plata, más un libro tonto. Si a eso se le incluía el aumento de nivel de sus habilidades, no era un mal trato. Pero solo Dios sabe qué habría hecho Weed si hubiesen sido dos monedas de oro con 80 monedas de plata. “Creo que el libro vale diez monedas de plata. Te deseo la mejor de las suertes en tu proposición, Volk. Y la dama de la que te has enamorado…” “¿Sí?” – preguntó Volk. “Tendrá una maravillosa vida a tu lado.” – dijo con sarcasmo. Con un marido tan tacaño, por lo menos nunca estaría en la ruina. “Gracias, amigo Weed.” – tras darle la mano, Volk se alejó lentamente. Weed le observó mientras se iba. De pronto, en el equipo de Volk apareció una brillante armadura de mithril. Sus pantalones estaban cubiertos por unas perneras de mithril. Hasta sus botas resultaron ser de ese preciado metal, lo que dejó a Weed tambaleándose. ‘¡Lleva un anillo de vida de algodón, un objeto raro que dobla la vida máxima! ¡Un tesoro de valor incalculable! Por lo que sé, esos pendientes resisten los rayos. Por lo que había oído, por el momento solo existían en el catálogo, y que nadie los tenía. Bastardo, estás cargado… no es justo que times a un pobre escultor.’ Los objetos con los que Volk estaba equipado eran valiosos más allá de la más salvaje imaginación de Weed. Algunos bien valían miles de monedas de oro.
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Tras haber terminado el ramo tras arduas horas de trabajo, Weed estiró los brazos y bostezó. De repente los observadores empezaron a lanzarle monedas de oro y a gritar… “¡Quiero el mismo ramo, por favor!” “Acabo de comprar dos zorros, ¿podría devolverlos y encargar un ramo, por favor?” “¡Por favor!”
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Al dejar la Ciudadela de Serabourg, Volk tenía una sonrisa extraña. Su humorística personalidad traicionaba su temible aspecto. Volk había pretendido recompensar a Weed honestamente por haberle creado un ramo tan maravilloso. ¡El libro de la Ciudad del Cielo! La verdad era que se había pasado dos meses para hacerse con él. Según el contenido del libro, se trataba de un lugar misterioso en el que aún nadie había puesto un pie en él. Una de las razones por las que había acudido a Rosenheim era para visitar esa ciudad. Pero la proposición a la dama que le había robado el corazón se imponía a todo lo demás. Volk le había dado a Weed el libro a cambio del ramo, pero no le importaba. ‘No lo tires. Guárdatelo. Te mostrará el camino si lo buscas, y algún día podrás llegar a esa ciudad.’ Sujetando el ramo con cuidado, Volk se dirigió el Reino de Brent, donde su adorada dama le estaba esperando.
* * *
¡Un ramo de flores de madera! Era un regalo perfecto para esas ocasiones en las que un chico quería pedirle a una chica una cita, por eso los rumores sobre Volk el paladín y el ramo de madera se extendieron, y el puesto de estatuas de Weed se convirtió rápidamente en una ubicación famosa. La mayoría de los jugadores habían considerado las estatuas como un recuerdo para poner sobre la chimenea u oculto en algún rincón oscuro, acumulando el polvo, pero el evento de Volk transformó la forma en la que se veían las estatuas. Ese día Weed declaró: “¡Lo siento, pero ya no puedo realizar más estatuas con las mismas formas!” Había llegado a esa conclusión, movido por su interés personal, para subir el ritmo al que aumentaba el nivel de su [Dominio de la Escultura] y su [Artesanía]. Aun así, el público confundió sus intenciones. “¡Es un verdadero artista!” “Cómo mola. Ha dicho que no piensa repetir más estatuas.” “En ese caso, el valor de sus estatuas va a aumentar.” Los clientes hasta entonces le compraban una o dos figuras de conejos o zorros como recuerdos baratos, pero ahora le pedían diseños originales para hacer regalos. El número de productos completados quedó por debajo de los dos dígitos, ya que cada obra le llevaba un par de horas, pero eran mucho más populares que los producidos en serie: costaban tres monedas de oro por estatua. Dado que el negocio no requería muchos costes de producción, era un negocio muy lucrativo. Además, los niveles de sus habilidades se dispararon rápidamente. En solo tres días, su [Dominio de la Escultura] había llegado al nivel 8, y su [Artesanía] a Intermedio – 4. Cuando Weed empezaba a quedarse sin pedidos, cocinaba y vendía comida. “¡Carne de conejo o de zorro! Si me traes carne, te la cocino. No puede mantenerse mucho tiempo, por lo que hay que comérsela en el mismo día.” Su habilidad [Cocina] concedía un aumento temporal de [Salud] y [Maná] a los platos que preparaba. Eran los esteroides de los pobres. Aquellos que tenían problemas para cocinar la carne que habían recogido mientras cazaban animales salvajes alrededor de la Ciudadela corrieron hacia él. “Ten.” “¿De verdad puedes cocinar?” “Sí, créeme. Solo pagas especias y salsas. La cosa es que me puedes traer cualquier tipo de carne siempre que quieras.” – explicó Weed. Una comida hecha con [Artesanía]: los platos que Weed servía eran auténticas obras de arte. Había más jugadores de lo que se pensaba que aprendían a cocinar porque era útil cuando se acampaba al raso. ¿Pero cuántos cocineros novatos podían aplicar su atributo de [Arte] al resultado de su trabajo? Con la excepción de los cocineros profesionales, pocos jugadores invertían tiempo y dinero en la habilidad [Cocina], por lo que los platos apetitosos eran incluso más raros entre los mejores jugadores. Vendiendo comida de calidad a bajos precios, el puesto de Weed seguía siendo un rotundo éxito. Los jugadores lo llenaban con la esperanza de obtener un aumento temporal de [Salud] y [Resistencia]. Después de pasarse una semana tallando estatuas y cocinando, alguien le mandó un susurro a Weed. - Weed, ¿me oyes? Era Pale, el arquero con el que había cazado zorros y lobos durante las largas noches iniciales. - Hola. Cuánto tiempo. - Genial, estás conectado. ¿Dónde has estado? Te he estado llamando casi a diario, pero siempre estabas bloqueado. - Tenía trabajo. La caverna secreta en la Guarida de Litvart: en su interior, los susurros estaban bloqueados automáticamente. Pale no insistió en el asunto. - Ya veo. ¿Ahora tienes tiempo? Weed miró a su alrededor. Sus estatuas aún eran populares, pero era exclusivamente una producción por demanda, por lo que las ventas habían superado su punto cumbre. La gente buscaba regalos similares. En ese sentido, su declaración de solo hacer trabajos originales se le había vuelto en contra. - Sí. - Entonces, ¿por qué no te unes a nosotros para la misión de la fuerza de asalto al Poblado Baran? Hemos decidido coger esta misión todos juntos, y he estado intentado contactar contigo para ver si te querías venir también.

LEL VOL1CAP8

Volumen 1 Capítulo 8
La Profesión Maldita
Como tenía por costumbre, Rodrias estaba dando un paseo por la tarde. Disfrutaba observando a sus vecinos y profundizando en sus miserias. “¿Cómo estás, Hans?” “Bien, Consejero” “¿Cuál es la mejor fruta de hoy?” “Esta. Por favor, probadla. Son fresas frescas, señor.” “Muchas gracias.” Su paso era liviano. Esta tarde, para variar, no estaba incordiando a todo aquel al que veía. Estaba complacido por la publicación de su último libro. Al regresar a casa, el mayordomo a cargo de la mansión, le estaba esperando en la puerta para recibirle. Rodrias le hablaba sin reservas al sirviente que estaba dedicado a su familia desde hacía décadas. “¿Qué tal vuestro paseo, mi señor?” “Excelente. Muy agradable. En estos días no hay preocupaciones, no hay problemas.” “Me alegro por ello, mi señor. Por cierto, ¿puedo haceros una pregunta?” “¿Qué pasa, William?” “Es sobre el joven señor que tallaba estatuas al otro lado de la calle, señor.” “Oh, ¡ese chico!” “¿Encontró lo que buscaba?” Rodrias empezó a reír. “Nunca fue tan fácil.” “Entonces…” “¡Ni por asomo! No podrá dar con el sitio y si, contra todas las posibilidades, lo encuentra…” “…” “¡Le estará bien merecido! ¡Incluso si consigue la clase!” Rodrias empezó a reírse descontroladamente.
* * *
Lo primero que hizo Weed en cuanto estuvo solo, fue comprobar el estado de su armadura y su inventario. “Veinticuatro monedas de oro y treinta monedas de plata…” En vez de recibir la parte del botín que sus hombres habían ido recogiendo al eliminar kobolds y goblins, que se trataba sobre todo de armas básicas, equipos y trozos de metal, Weed había pedido dinero en metálico. “Las ganancias no están nada mal, y…” Durante el último mes, Weed había mejorado bastante sus habilidades. Su habilidad de [Cocina] llegó a nivel 6, y la de [Reparar] a 4. Esta última era tan útil que algunos jugadores se animaban a escogerla, pero la de [Cocina] casi nadie la aprendía, salvo entre los cocineros profesionales. La habilidad [Primeros Auxilios], estaba ahora a nivel 4, lo cual le permitía tratar heridas menores con un par de vendas. Pero lo que más había aumentado era su nivel. Le daban ganas de echarse a reír. ¡Pffff! Pero por desgracia, Trasero bufó con desagrado. No tenía más remedio que cuidar del potro gracias a la ‘cortesía’ de Sir Midvale. El animal, por ahora no servía para nada, pero Weed estaba obligado a devolverlo sano y salvo al Establo Real. ‘La Guarida de Litvart. Nadie ha descubierto otras mazmorras con este nombre por el momento. Es aquí. Este es el lugar’ Maldito Consejero. Convencido de que había algo detrás de todo esto, Weed se dedicó a analizar el objetivo de la misión desde todos los ángulos posibles. ‘Tiene que haber alguna entrada oculta en alguna parte de la mazmorra, en algún sitio donde todavía nadie ha mirado… una cámara secreta.’ Así que empezó a buscar desde la primera a la quinta planta. Para las clases aventureras, como los arqueros o los exploradores, que cuentan con diversas habilidades de búsqueda, es fácil dar con accesos secretos. Pero Weed tenía que usar métodos básicos como confiar en su vista o pasar la mano por cualquier zona sospechosa para tratar de encontrar la ‘entrada oculta’. Había por lo menos 20 jugadores en cada planta de la Guarida de Litvart. Mientras cazaban monstruos, no podían evitar hacer comentarios sobre el extraño comportamiento de Weed. “¿Qué está haciendo ese tío?” “Parece que esté buscando una entrada. ¿Por qué otra razón iba a acariciar con tanta ternura los muros de piedra?” “Ja, ja, ja, ja, menudo idiota. Este sitio no tiene pasajes ocultos.” “Esta fue la primera mazmorra explorada completamente tras el descubrimiento de Rosenheim hace meses. Ya ha sido superada por miles de aventureros. Lo que está haciendo no tiene sentido.” “Vaya un bicho raro.” Se reían de él abiertamente, aunque estaban celosos tras haberle visto moverse cómodamente por los pisos con la ayuda de los 30 soldados PNJ. No le sorprendía ser el objetivo de las envidias y celos de los demás. “Pero, por si acaso…” “Cuidado. Que no sepa que le seguimos.” Varios le siguieron en silencio, pensando que tal vez hubiese obtenido algún tipo de información valiosa de los soldados PNJ durante la misión. O mejor aún, que estaba realizando una misión especial. En ese caso, hasta se plantearon obligarle a que compartiese la misión. A sus ojos, ese bicho raro solitario era un arquero de nivel bajo, con insuficientes habilidades en el combate cuerpo a cuerpo; por ello se encargaba de las tareas de las tropas y se pegaba a ellos como un parásito. Después de una semana sin cambios, los alborotadores se empezaron a cansar de seguir a Weed en vano; debía estar obsesionado en explorar la mazmorra, así que terminaron dejándole en paz. “Vaya loco.” “Mierda. Estoy cabreado. Qué pérdida de tiempo.” Pero incluso cuando le dejaron solo, Weed no dejó de buscar. ‘Tiene que haber algo.’ Muchos exploradores habían completado el mapa de toda la región, y determinaron que no quedaba nada más por encontrar. Eso era también lo que decía toda la información que Weed había recopilado. De hecho, no había dejado de buscar mientras cazaba kobolds y goblins, pero hasta el momento no había conseguido descubrir nada. Aun así, Weed estaba convencido de que en cualquier momento daría con algo. ‘Este sitio ha sido registrado por famosos aventureros de todo el continente. ¿Y? Ellos se equivocan. Yo no.’ La Guarida de Litvart era un sitio enorme. Vagar por allí con la triste esperanza de descubrir un pasaje oculto era como esperar un milagro. Aunque los aventureros tenían una clara ventaja con sus habilidades de detección, con perseverancia y una buena actitud podía marcar la diferencia. Con paciencia, Weed palpaba los muros, buscando cualquier pista. ¡Pffff! Trasero observaba a Weed con desprecio. Se había traído al caballo a la guarida porque en esta ocasión no tenía a nadie con quien dejarlo a salvo, pero la desobediente bestia le estaba empezando a estresar. ‘Antes de seguir con esto, tengo que enseñarle una lección a este caballo.’ – pensó Weed. A propósito, guió a Trasero a un nido de goblins, había un guerrero y tres asaltantes. En cuanto los monstruos vieron a Weed cargaron hacia él. Se puso delante del potro para protegerlo, y empezó a luchar contra los goblins, gritando. “¡Oh, dios! No, ¡no quiero morir!” La lanza del guerrero se le vino encima, pero solo le rozó, haciendo que surgiese un pequeño reguero de sangre de su mejilla. “Si… si muero ahora… ¿qué será de mi queridísimo Trasero…?” Los goblins no dejaban de atacarle. “¡No! ¡Tengo que resistir para proteger a mi Trasero! ¡Vamos! ¡Vosotros monstruos abominables! ¡Tendréis que pasar sobre mi cadáver si pretendéis ponerle vuestros dedos sobre él!” Weed estaba jugando el papel de un valiente caballero defendiendo a los débiles aún a riesgo de su propia vida. Pero, cuando miró atrás, vio al potro bostezando y jugueteando con unas piedrecitas en el suelo. Además, la bestia estaba preparada para huir disparada hacia la salida de la guarida en el preciso instante en que su amo cayese muerto. “¡Maldito seas!” Weed estaba avergonzado por la situación. ¿Por qué se había puesto en ridículo por un simple potro? ¡Zas! Weed acabó con los molestos goblins con un simple movimiento de su espada. Estaba tentado en cortar también la cabeza de la bestia, pero perder la confianza de Sir Midvale era un precio demasiado alto. ¡Pffff! Trasero le miró con desdén como preguntando por qué había derramado sangre innecesariamente si podía haber acabado con ellos tan fácilmente. ‘¡Uf! He sido un tonto por actuar así. Calma, calma.’ Weed retomó la tarea de investigar la mazmorra. Tres días después, más precisamente el décimo desde que había empezado su investigación privada, encontró una cavidad en un rincón oscuro del cuarto piso en donde los asaltantes goblin se regeneraban. Estaba a unos dieciocho metros por detrás del punto de regeneración. Hasta los más concienzudos exploradores se lo habrían saltado. La cavidad estaba ensombrecida por una gran roca saliente, alejada de los ojos humanos. “¿Hay alguien ahí?” – preguntó Weed con precaución. Mirando alrededor, Weed se aseguró de que no hubiese nadie espiándole. Los que le habían estado siguiendo durante una semana habían desaparecido, pero nunca estaba de más mostrarse cauto. Si esta cavidad resultaba ser lo que Weed había estado buscando, sería el primero en descubrirla y no quería compartir el crédito con nadie. Las recompensas por ser el primero en descubrir una nueva zona eran inmensas. Se ganaba fama, además del doble de experiencia y una mayor probabilidad de conseguir objetos durante una semana tras el descubrimiento. Weed se introdujo en el pasadizo con mucho cuidado. El hueco era lo bastante estrecho como para confundirlo con una fisura en las rocas, pero su interior se iba ensanchando poco a poco a cada paso. Pronto llegó a una caverna por la que podía moverse cómodamente. Un olor húmedo y nauseabundo le asaltó la nariz. Nervioso, se preparó para el combate. No tenía ni idea de lo que vendría a continuación, así que sujetó la espada de hierro con la mano derecha, y las hierbas y vendas con la izquierda. ‘Vamos allá.’ Lentamente, Weed se adentró en la cueva. En el interior había bastantes bifurcaciones. Escogió el camino de la izquierda y avanzó por él, solo para dar con un gusano inmenso en un callejón sin salida. “¿Pero qué…? ¿Qué clase de monstruo es ese? Nunca he visto un gusano de ese tipo…” Antes de que Weed hubiese podido terminar de hablar, su entorno sufrió un brusco cambio. Lo que pensó que era un suelo oscuro resultó ser en realidad una gran cantidad de bichos del tamaño de un dedo meñique. ¡Squirm! Como Moisés separando las aguas del Mar Rojo, los insectos se separaron, antes de volverse para atacar a Weed, arrastrándose amenazadoramente. “¡¿Cómo…?! ¡¿Cómo se atreven?!” – Weed blandió la espada de hierro como si fuese un remolino. Cubiertos con desagradables caparazones crujientes, los pequeños bichos apenas tenían poder de ataque, pero el gusano con aspecto de reina los creaba más rápido de lo que podía exterminarlos. Realmente echaba de menos a sus hombres de la fuerza de asalto. “Acabaría antes con todo este embrollo si los tuviese aquí.” De repente, la reina exhaló unas humaredas de un color azul claro. Igual que una gota de tinta en un vaso de agua, el humo se expandió lentamente por el espacio cerrado, hasta llegar a la zona en la que estaba Weed. En el mismo momento en que lo inhaló… ¡Ding!

Has sido envenenado.
Tu vida decrecerá continuamente hasta que recuperes el estado normal.
Pillado por sorpresa, Weed comprobó su barra de [Salud]. ¡Gasp! ¡Su vida estaba descendiendo un punto por segundo! ‘Mierda… ¡No tengo ningún antídoto! Si esto sigue así…’ Desesperado, Weed ignoró a los bichos pequeños y corrió hacia la reina para golpearla con la espada de hierro. El caparazón del gusano reina se agrietó, y empezó a manar un líquido amarillento. “¡Si voy a morir, te llevaré conmigo!” Weed ignoró completamente a los insectos que le subían por todo el cuerpo y le mordían. Tanto si le mordían o pasaba el tiempo, iba a morir de todas maneras. Dividido entre las dos opciones, decidió que era mejor acabar con la reina y escapar a toda prisa. Como si sintiesen que su madre estaba muriendo, los pequeños insectos asaltaron a Weed con más agresividad, pero su espada de hierro era persistente. El caparazón de la reina era tan duro que, aunque estaba parcialmente agrietado, apenas lo había dañado. Mientras, a Weed, empezó a darle vueltas la cabeza. ‘Voy a morir. Si tan solo tuviese una habilidad de combate… ¿Una habilidad? ¡¿Por qué no lo he pensado antes?!’ ¡Poseía una habilidad que aún no había tenido tiempo de utilizar! Una habilidad de combate que consumía tanto maná que no podía mantenerla más de un segundo. Tanto si funcionaba como si no, las cosas no podían ir peor. “¡[Hoja del Escultor]!” La hoja de hierro de Weed brilló con una luz blanca. Temporalmente se impuso a la defensa de su enemigo. ¡CRACK! Por fin, el duro caparazón del gusano gigante saltó en pedazos. ¡Ding!

Has subido de nivel.
Weed se saltó la ventana de aviso y gritó: “¡Abrir ventana de información de la misión!”

Nueva misión: [Operación de Limpieza en la Guarida de Litvart (II)].
Hay un centenar de monstruos habitando la guarida de Litvart. Mátalos a todos, del primero al último, y demuéstrate merecedor de una clase honorable. Si completas esta misión, se abrirá un camino hacia tu destino.
Nivel de Dificultad: Desconocido.
Requisitos:
Sin requisitos.
Objetivo:
Derrota todos los monstruos en las cavernas ocultas de la Guarida de Litvart.
Monstruos restantes: 99
Aunque estaba envenenado y moribundo, Weed sonrió. “¡Lo logré!” Por fin había dado con la respuesta para el cambio de clase. Eran los malditos gusanos de esta cueva. Tenía que matar a las reinas, no a los bichos pequeños. “Pero antes tengo que curarme del envenenamiento…” Perseguido por los enfurecidos insectos, Weed salió de la cueva a toda prisa. Cuando vio que los bichos no podían salir de los límites de su cueva, empezó a avanzar más lentamente hacia la primera planta con el caballo. Cuando un jugador está envenenado, su cara se oscurece. Weed evitó el contacto con los demás jugadores para ocultar el hecho de que estaba envenenado, y recargó su [Salud] constantemente restregándose hierbas por el cuerpo e hinchándose a comer comidas precocinadas. Si se ponía a ello, seguramente podría dar con un equipo que contara con un clérigo. Pero preferiría morir antes que pedir ayuda. ¿Era demasiado orgulloso como para suplicar por su vida? ¡De ninguna manera! No había monstruos venenosos en la Guarida de Litvart. Ni los kobold, ni los goblins tenían conocimientos sobre sustancias venenosas, y menos aún de cómo usarlas. Su ‘salvador’ querría saber dónde había sido envenenado, por qué y contra quién… y ninguna respuesta le iba a gustar. Preferiría morir que compartir con los demás la ubicación de la cámara oculta que había encontrado después de tanto sufrimiento. En cuanto llegó a la salida de la Guarida, saltó encima del caballo. “Al poblado más cercano. Rápido, o perderé la consciencia y moriré.” ¡Pffff! La estúpida bestia ni siquiera se movió. Estaba actuando como si disfrutase de la desgracia ajena o más concretamente por la de Weed. Por ello, Trasero pretendió estar sordo y empezó a rascar el suelo con las patas mientras masticaba lentamente un trozo de hierba. “Si piensas comportarte de esa manera, entonces…” Por fin se había quedado sin paciencia. “Me has dejado sin otras opciones.” Weed sacó el cuchillo de tallar. Trasero miró aterrorizado el afilado objeto, pero se calmó enseguida como si supiese que Weed se estaba marcando un farol. En vez de cortar a Trasero, Weed se hizo un corte en el antebrazo. ¿Había perdido la cordura hasta tal punto que se había vuelto auto-destructivo cuando su vida ya estaba en peligro por el gas venenoso? “Jo, jo, jo.” – Weed sonrió con malicia. Su visión estaba borrosa por la falta de sangre. A continuación abrió la quijada del potro a la fuerza y le obligó a beber su sangre. “¿Lo ves? Ahora que has bebido mi sangre, tú también estás envenenado. Llévame al poblado, o los dos estamos muertos. Afortunadamente para mí, resucitaré en un par de días, pero por otro lado, tú nunca volverás a la vida, ¿lo comprendes?” Con esta nueva motivación, el potro por fin empezó a galopar hacia el poblado, aunque su velocidad tampoco era mayor que en el primer viaje, llegaron a tiempo. Nada más llegar al poblado, Weed buscó rápidamente un sacerdote que le lanzara un hechizo de curación y lo consiguió justo cuando estaba al borde de la muerte. Después de estar curado, compró hierbas y antídotos por un total de veinte monedas de oro. Aunque sus bolsillos estaban ahora vacíos, no lo lamentaba. Weed volvió rápidamente a la Guarida de Litvart, y solo cuando estuvo convencido de que nadie le seguía, entró a la cueva en la que aguardaban los gusanos. Esta vez incluso metió a Trasero en la caverna. Temía que otros jugadores se lo robasen, y aunque la idea de que otra persona le librase de él era más que tentadora, no quería saber qué ocurriría si no lograba devolver el caballo a las Caballerizas Reales. Esto era una prioridad. “Mantente siempre a mi espalda.” Trasero balanceó la cola, resignado. Weed empezó a acabar solo con las reinas gusano. Los pequeños bichos solo daban una experiencia proporcional a su pequeño tamaño, y la forma en la que se arrastraban desde todas las direcciones hacía que fuese molesto acabar con todos ellos. Del mismo modo que un maestro con la espada no puede detener todas las gotas de lluvia, Weed ignoró los bichos que cubrían el suelo. “¡[Hoja del Escultor]!” La misteriosa técnica de combate de Zahab. Aplastaba el caparazón de los enemigos con tanto poder que simplemente desintegraba la naturaleza de un objeto, independientemente de su resistencia y de su defensa. A veces se enfrentaba con reinas más grandes y necesitaba dos o tres ataques, por lo que tenía que defenderse para hacer tiempo y recargar su [Maná]. A menudo estaba envenenado, mientras era atacado una y otra tres por los pequeños bichos. Con los puntos de [Salud] siempre decayendo, Weed siempre sobrevivía por los pelos; la muerte nunca había estado tan cerca. Cuantas más reinas gusanos mataba, más abatido se sentía. ¿Quién hubiese pensado que esta era simplemente una misión para un cambio de clase? La mayoría de los jugadores solían seleccionar su primera clase antes del nivel 10. Por otro lado, Weed había alcanzado el nivel 62, y esta cueva estaba llena de desafíos mortales. No dejaba de preguntarse qué tipo de clase requería que se tomase semejantes desafíos.
* * *

Nueva misión: [Operación de Limpieza en la Guarida de Litvart (II)].
Hay un centenar de monstruos habitando la guarida de Litvart. Mátalos a todos, del primero al último, y demuéstrate merecedor de una clase honorable. Si completas esta misión, se abrirá un camino hacia tu destino.
Nivel de Dificultad: Desconocido.
Requisitos:
Sin requisitos.
Objetivo:
Derrota todos los monstruos en las cavernas ocultas de la Guarida de Litvart.
Monstruos restantes: 1
Al final del séptimo día de peligrosas y continuas batallas, a Weed solo le quedaba por matar una más. ¡La Reina de las reinas! ¡Era cinco veces más grande que la de mayor tamaño que se había encontrado hasta el momento! Cuando Weed entró descuidadamente en la sala del trono, fue recibido en una cordial bienvenida por una densa humareda azul de gas venenoso que la Reina había estado preparando para él. En otras condiciones, quizá hubiese dejado que le alcanzase, pero su instinto hizo que retrocediese de un salto. ¡Shhhhhh! Los pequeños insectos que fueron alcanzados por el humo se derritieron en apenas un par de segundos. “¡Que veneno más terrible!” – el corazón de Weed se estaba acelerando. La única forma de mantenerse a salvo del gas venenoso era utilizando el arco desde cierta distancia. Pero sus flechas no podrían penetrar el duro caparazón del gusano reina. Así que su única opción era aproximarse sin que le alcanzase el gas venenoso. La Reina sabía cuál era el dilema de Weed, y estaba preparada con otra bocanada del gas venenoso, esperando a que se le acercase para rociarlo con él. Como una serpiente de cascabel enroscada, esperando por una oportunidad, la Reina gusano y Weed, se miraron cara a cara inmóviles. ‘Solo puede lanzar la humareda una vez. Si logro esquivar ese primer ataque, el segundo será mucho más débil. El ataque inicial será decisivo.’ Los ojos de Weed brillaron cuando vio el tesoro acumulado detrás de la reina. ‘Nunca, nunca me rendiré. Si tan solo tuviese a alguien a quien pudiese sacrificar con el gas venenoso… Eso es, creo que tengo la manera.’ Sus ojos se entrecerraron hasta ser prácticamente un par de rendijas. Su mirada estaba dirigida al rostro estúpido de Trasero. ¡Pak! Weed pateó la grupa del animal. Trasero saltó hacia delante por instinto, y la Reina gusano le lanzó el gas venenoso por la misma razón. ‘Lo siento, Trasero. Este es tu destino. La vida no es justa, y este es el final de nuestra relación.’ Weed no se creía capaz de observar el final de la pobre bestia. En cuanto se aseguró de que el gas venenoso acumulado en la boca de la reina estaba completamente agotado, se lanzó delante. “¡[Hoja del Escultor]! ¡[Doble danza]!” Weed blandió salvajemente su espada hasta que se le agotó el [Maná]. Con la espada de hierro en la derecha, y el cuchillo de tallar en la izquierda, destrozó el caparazón de la Reina gusano. Al no tener ninguna habilidad de combate que valiese la pena, esta era su mejor posibilidad. La Reina gusano se resistió, pero su gigantesco tamaño actuaba en su contra, al encontrarse los dos demasiado cerca. ¡IIIIHH! Por fin cerró sus pequeños y brillantes ojos. En ese momento cayó una llave de su cuerpo. “¡Esto es!” Weed recogió la llave, la metió en la cerradura del cofre del tesoro y rápidamente la giró. En el cofre encontró unos cuantos volúmenes y un pergamino. ¡Ding!

Al sucesor del Emperador Legendario.
Mi nombre es Geihar Von Arpen, primer emperador del Continente, aquel que terminó con las interminables disputas que asolaban el mundo.
Mis últimos años han estado lejos de ser satisfactorios. Nadie ha reconocido mi angustia, ¡mi superioridad!
¿Por qué nadie puede comprender mi profesión? ¿Por qué todos la desprecian?
Esclavos de sus propios prejuicios, aquellos que poseían talento han rechazado mi buena voluntad para continuar con mi legado. Incluso mis propios hijos me discriminan de esta forma.
¡Ese montón de imbéciles insensibles!
¡No se merecen ser mis sucesores!
Por eso, voy a confiarte mis secretos.
El Emperador Geihar Von Arpen fue el primer y único hombre, capaz de gobernar sobre un imperio unificado en toda la historia del Continente de Versalles. Tras su muerte, el imperio se volvió a dividir, dando lugar a la distribución actual, pero sus logros fueron registrados como algo legendario. Weed estaba emocionado. ‘También en aquel tiempo había idiotas. Deberían haber sido más inteligentes. Es una oportunidad excelente… ¿Quién es el Emperador Geihar? Ni más ni menos que la primera persona que conquistó todo el Continente con su propio poder, ¡y esta es su clase! Debe ser tremendamente buena, y aun así la consideraron superficial.’ ¡Ding!

¡Clase Secreta!
Si aceptas, podrás usar las habilidades exclusivas relacionadas con esta clase. ¿Deseas convertirte ahora?
Sí / No
Weed gritó sin dudar. “¡Por supuesto!” En ese momento, su personaje quedó envuelto en luz.

Nombre del personaje:
Weed
Nivel:
68
Alineación:
Neutral
Clase:
Legendario Escultor de la Luz Lunar
Titulo:
Ninguno
Fama:
250
-
-
Salud:
3460
Maná:
340
Fuerza:
235+20
Agilidad:
200+20
Vitalidad:
89+20
Aguante:
129+20
Sabiduría:
16+20
Inteligencia:
24+20
Espíritu de Lucha:
97+20
Arte:
29+100
Suerte:
5+20
Liderazgo:
68+20
Ataque:
170
Defensa:
30
Resistencia a la Magia de Fuego:
0%
Resistencia a la Magia de Agua:
0%
Resistencia a la Magia de Tierra:
0%
Resistencia a la Magia Negra:
0%

Todos los atributos aumentan en 20 puntos.
El atributo [Arte] aumenta en 80 puntos adicionales.
En noches de luna llena, aumentas un 30% todos tus atributos.
Puedes equipar objetos específicos de la clase.
Puedes adquirir todas las artesanías hasta nivel maestro.
Concede mejoras extras a objetos producidos o refinados.
Aumenta el poder de ataque de [Hoja del Escultor].
Disminuye el consumo de maná de [Hoja del Escultor].
Te permite aprender habilidades secretas dependiendo de tu nivel en [Dominio de la Escultura].
Puedes ganar [Fama] creando esculturas con gran valor artístico o de extraordinaria belleza.
Weed por fin había logrado la clase por la que tanto había estado luchando, pero en cuanto vio el nombre de la clase, casi se muere por la humillación. “¿Qué? ¡Mierda! ¡Escultor de la Luz Lunar!” – gritó lleno de rabia.
* * *
Después de todo el sudor y de la sangre derramada, todo volvía al Escultor de la Luz Lunar. De hecho, era “Legendario” Escultor de la Luz Lunar, con un prefijo grandilocuente, pero eso a Weed le daba completamente igual. La maldita profesión de los muertos de hambre, ¡Escultor de la Luz Lunar! “Por… ¿por qué a mí?” Las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos. Aunque estaba oliendo los restos del gas venenoso que la reina gusano había exhalado en sus últimos momentos de vida, no era eso lo que había abierto la presa de sus lágrimas. No le quedaba más remedio que aceptar la maldita clase que nadie querría: ‘Escultor de Luz Lunar’. “Debería haberme hecho un guerrero normal.” Weed, que acababa de reírse de los idiotas que habían rechazado asimilar la profesión del Emperador Geihar, ahora culpaba al mismo emperador por engañarle para que se convirtiese en un Escultor de la Luz Lunar. No le agradaba nada la idea. ‘¿Por qué mi vida es tan difícil?’ Se lamentaba, autocompadeciéndose. Se había pasado una semana sentado en medio de la calle para estimular la curiosidad de Rodrias, y más de siete días en la Guarida de Litvart para dar con esta caverna y aplastar a los desagradables gusanos. ¡Y todos esos esfuerzos se habían desperdiciado al convertirse en un Escultor de la Luz Lunar! Quería ponerse a llorar desconsoladamente. Pero aun así, había mejorado sus habilidades de [Artesanía] y gracias a estar sentado delante de la mansión de Rodrias, su [Dominio de la Escultura] también había subido de nivel a un ritmo aterrador. También había subido una gran cantidad de niveles mientras estaba en la Guarida… pero todo eso ¡no importaba nada comparado con convertirse en un Escultor de Luz Lunar! Solo la cruda realidad de que ahora era un Escultor le importaba en ese momento. Lo único que quería era gritar lo injusto que era el mundo. ‘Bueno, quizá tenga un lado positivo.’ Tras un largo periodo de crisis, por fin los ojos de Weed empezaron a recuperar algo de vida al ver lo que se le estaba pasando entre tantas miserias. Había pensado que no podía caer más bajo pero, a medida que se iba clamando, fue viendo el lado positivo de la situación. Los guerreros, exploradores y hechiceros eran las tres clases principales, lo que significaba que habían sido probadas y estudiadas más que las demás. Para los guerreros y exploradores, había una bonificación del 50% en el poder de ataque al usar un arma correspondiente a su sub-clase. Los clérigos y paladines podían aprender y lanzar hechizos sagrados que nadie más podía usar. Por eso, Weed causaría menos daño con una espada que un guerrero especializado en la espada de su mismo nivel, y el daño de sus flechas no podían compararse con las de un explorador. Pero esta era una clase secreta, cuyos secretos se tenían que descubrir por uno mismo mediante un proceso de prueba y error. Dependía en gran medida de cuánto se va aprendiendo. Si la iba desarrollando apropiadamente, centrándose en los beneficios de la clase y sus características, podía resultar bien. Si no, terminaría siendo algo mediocre, no mejor que una clase común. Weed rápidamente se concentró en el pergamino. Aún quedaban unos cuantos párrafos por leer.

Al sucesor del Emperador Legendario (II)
Amo las estatuas hermosas. Las estatuas talladas con el magnífico espíritu de Kvasir nunca me han fallado. Mientras las ame y confíe en ellas, siempre me serán leales.
¿Quién se creerá esto? Que el triste [Dominio de la Escultura] es la clave de mi ascenso desde un humilde granjero hasta el hombre que unió el Continente.
Escucha, mi sucesor en el camino de la escultura.
Te espera un camino muy difícil, un camino que cientos y cientos de hombres abandonan y que las naciones de los hombres no harían mucho mejor.
Pero, mi sucesor, te animo a que plantes cara a estos duros desafíos. La dificultad aporta su propio valor, así como una gran resistencia.
¡Conviértete en un gran maestro escultor!
Debes aprender los secretos sobre el [Dominio de la Escultura] que yo no logré adquirir. Ese será siempre el deseo de todo hombre que ha aprendido el arte de la escultura.
Así que te confío estos pequeños regalos, cuida de ellos.

Emperador Geihar, conquistador de la tierra,
el mar y el aire con el [Dominio de la Escultura].
Weed terminó de leer el pergamino y estudió los demás objetos: tres tabletas y un libro. Los efectos de las tabletas no estaban indicados en ningún sitio, pero sabía que habilidad tenía que usar en esa situación. “¡[Identificar]!”

No has logrado identificar el objeto

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Medicina del Emperador
Esta píldora fue creada con una mezcla de hierbas poco habituales por un antiguo emperador para aclarar la mente cuando fuera consumida.
Efectos:
El [Maná] aumenta permanentemente en 200 puntos.
Tras una serie de intentos fallidos, Weed, por fin, logró reconocer el objeto. Eran objetos raros; no, más que raros; muy valiosos, que incrementaban la cantidad de [Maná] del usuario permanentemente en 200 puntos. Las píldoras emitían una fragancia francamente agradable. Weed estimó que cada una se podría vender por no menos de diez mil monedas de oro. Ya que las píldoras aumentaban la cantidad máxima de maná, en vez de recuperarlo temporalmente como las pociones de maná del mercado, realmente se merecían un precio desorbitado. ‘Muchas gracias, Su Majestad Imperial, realmente aprecio su generosidad.’ Weed guardó las píldoras y cogió el libro. ‘¿Contendrá grandes habilidades? ¡Debería! No creo que vaya a tener más ataques de mala suerte después de todos los anteriores. No, no soy tan desafortunado.’ También en esta ocasión Weed solo consiguió desentrañar el contenido del libro, cuando ya se daba por vencido, tras un montón de ventanas de fallos.

Libro de Técnicas Secretas con la Espada de la Familia Arpen
El Emperador Geihar Von Arpen inscribió las Técnicas de los Pasos Perfectos por el bien de la perpetuidad y prosperidad de la Familia Imperial.
El libro contiene cinco movimientos y un juego de pies.
Todos los miembros de la Familia Imperial fueron, en principio, caballeros. La habilidad está limitada, en principio, a los caballeros, pero el Emperador Geihar Von Arpen consideró a su sucesor en el [Dominio de la Escultura], por lo que refinó la habilidad para que un escultor pudiese aprender una versión debilitada de la habilidad.
Sorprendido, Weed casi dejó caer el libro. “Este, este color es…” El Libro de las Técnicas Secretas con la Espada empezó a brillar con una luz dorada en cuanto lo reconoció. ¡Eso significaba que era un libro de habilidades raras! Es más, era un libro con habilidades de nivel ‘A’. “Sois tan generoso, su Majestad Imperial. Gracias por concederme un libro de Técnicas de Espadas de nivel ‘A’” – dijo Weed. Aunque la verdad era que le decepcionaba un poco que no fuese una habilidad única o de nivel ‘S’. Aun así, le extrañaba que, siendo ahora un escultor, pudiese aprender de un libro de técnicas tan avanzadas por mucho que lo hubiese encontrado. Las técnicas de nivel ‘S’ por lo general estaban limitadas a ciertas clases, generalmente guerreros o caballeros. Como no tenía una habilidad de combate en condiciones, este libro era como si lloviese en medio de una sequía. ¡Los días de habilidades básicas de espada y arco! Ahora se habían acabado, un recuerdo del pasado. Weed puso una mano sobre el libro y gritó: “¡Aprender!” ¡Ding!

Nueva habilidad [Técnica Imperial, espada sin forma] ha sido aprendida.
El libro de técnicas una vez utilizado, brilló con una luz blanca y se redujo a cenizas. “Comprobar habilidad: [Técnica Imperial, espada sin forma].”

[Técnica Imperial, espada sin forma]
Esta habilidad está hecha a medida para los escultores por el Emperador Geihar Von Arpen. A medida que aumenta el nivel del [Dominio de la Escultura], el poder de ataque de la habilidad aumenta un 1%.
Se compone de cinco movimientos, una técnica de respiración y un juego de pies.
“Je, je, je.” – Weed se rio entre dientes. Los extremos de la boca de Weed se alzaron. ‘¡Esto es genial!’ El Imperio Arpenio había dominado todo el Continente. Al final había caído hasta quedarse solo en un nombre en la historia, pero la técnica de la espada que había sido exclusiva de la Familia Imperial indudablemente valía su peso en oro. Pero Weed casi se desesperaba al leer la descripción de cada movimiento en la ventana de la habilidad. “¡¿Qué diablos?!” – gritó. El primer movimiento, que era el que menos [Maná] consumía de los cinco, utilizaba trescientos puntos. Pero su [Maná] máximo por el momento era demasiado bajo, las técnicas secretas estaban fuera de su alcance, incluso después de haberse tomado las tres Tabletas del Emperador.